A lo largo de los diversos periodos ya pasados hasta llegar a la actualidad, el mundo se ha visto envuelto en situaciones muy distintas entre sí, las cuales en su momento han ayudado a constituir la llamada identidad colectiva, el punto en común de todas las personas provenientes de un lugar determinado y que vive, de una u otra manera, una realidad similar a la nuestra, a raíz de aspectos que nos unen, tal como es el caso de toda América latina.
Esta porción de tierra, ha sido considerada desde su descubrimiento, una espectacular fuente de recursos naturales, fuente sumamente beneficiosa para los países extranjeros aunque sin otorgarle la importancia correspondiente.
Lógico es que no se le pueda comparar con Europa sin caer en la injusticia por la desigualdad existente entre los dos continentes, ya que este tiene casi mil ochocientos años más de historia, experiencia y organización que nosotros, que hemos estado desde el comienzo de nuestra independización al filo de las indomables e imparables potencias mundiales.
A pesar de lo anterior, América latina ha ido creciendo paulatinamente, pero de manera segura, siempre con esa cierta dependencia a los países “dueños del mundo” al mismo tiempo que va andando por el camino hacia su propia meta.
Comenzando con el tema cultural, América latina es una región donde se pueden advertir fusionadas la cultura aborigen con la cultura propia de los que emigraron desde su país natal, manteniendo las tradiciones más características y emblemáticas de los antiguos residentes de la zona, mas a su vez adquiriendo las ajenas, junto con nuevas creencias, sistemas de vida, que aportaron una mejoría y mayores posibilidades de crecimiento al sector.
Algunos de los cambios más importantes fueron el político, que derivó a una mejor organización como nación, la que conjunta se dirige hacia un mismo objetivo; la economía, llegando a tratar con los más importantes industrializadores y máquinas del negocio; y por último nuestra manera de pensar, de actuar, como también del tipo de religión en la que creemos.
En general, América latina ha experimentado un desarrollo como civilización importante en los aspectos tratados, desarrollo antes impensado y que han conducido a la mayoría de los países latinos que se han adaptado a la norma mundial de conducta a un cierto nivel de progreso individual como nación, a sabiendas de que existen excepciones puesto que la calidad de vida a pesar del desarrollo que pueda tener un país es algo construido por los individuos que conforman la comunidad.
Se espera así, que más temprano que tarde con las mejoras y los avances obtenidos, y que continuarán apareciendo, se hable de América latina como la unión de países que forjó su propio nombre dejando de ser solamente esa región ubicada al sur de los Estados Unidos.
sábado, 28 de marzo de 2009
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